Virgen de la Victoria

La Virgencita intercedio por nosotrosNuestra Patrona, la Virgen de la Victoria  

El movimiento está consagrado a nuestra intercesora la Virgen María, bajo la advocación de NUESTRA SEÑORA DE LA VICTORIA, en la que el Niño Jesús aparece parado sobre el globo del mundo sostenido entre los brazos de Su Santísima Madre.

El título de Nuestra Señora de la Victoria se remonta a una batalla naval histórica entre los cristianos y los musulmanes que se realiza en el Golfo de Lepanto, cuando Europa estaba amenazada de ser conquistada por las fuerzas turcas cuya  flotilla superaba la de los cristianos tres a uno.

El Papa San Pio V, antes de la batalla envió su bendición apostólica y predijo la victoria.  El, muy consciente del poder de la devoción del rosario, solicitó a los cristianos que lo rezaran, en público y en privado, suplicándole a la Santísima Virgen su auxilio ante aquel peligro.

El 7 de octubre de 1571, frete a la ciudad de Naupacto, en Grecia, tuvo lugar el combate naval, conocido como la Batalla de Lepanto, donde se enfrento la Liga Santa a la poderosa armada turca. La flota turca era más grande y los cristianos, aunque estaban en desventaja, poseían  un arma insuperable: el Santo Rosario.

Antes de iniciar la batalla, la armada pontificia reza el Rosario. Los cristianos esperan a los turcos que se lanzaron con gran rapidez, pues el viento les era muy favorable.  Sin embargo, el viento se calmó y sopló en dirección favorable a los cristianos y el humo y fuego se fue contra el enemigo.

Se logra una victoria milagrosa que reforzó intensamente la devoción al Santo Rosario para implorar la misericordia de Dios sobre su Iglesia y todos los fieles, así como agradecerle su protección y beneficios. Así, todos los 7 de octubre se celebra la fiesta de la Virgen de la Victoria, instituida por el Papa San Pio V, solemnidad conocida hoy como la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario.

Por su protección y beneficios, en modo especial, al liberar una batalla, se acoge como Patrona del Movimiento para que también ayude a la pareja a librar y superar las batallas que el caminar en la vida familiar depara, al enfrentarnos a las crisis que se deben resolver.